
De cero a criterio · Lección 5 de 7 · 11 min
Tu forma de trabajar con la IA
Contenido de la lección
Todos los lunes, Luis le pide al asistente el resumen del informe semanal para su jefa. Y todos los lunes le explica lo mismo: quién es ella, que tiene cinco minutos, que quiere cinco puntos y nada de tecnicismos. Cinco minutos de escribir lo mismo, cada semana.
Un lunes de mucho trabajo lo hizo todo en la misma conversación de la semana anterior, larguísima, y el resumen salió con diez puntos y lleno de jerga. El asistente había olvidado lo que Luis le dijo al principio.
Le pasa a cualquiera que usa una herramienta nueva sin costumbres: cada vez se empieza de cero, y cada vez se olvida algo distinto.
Son los dos problemas que resuelve esta lección. El primero se arregla guardando una vez lo que repites: unas instrucciones que el asistente lee siempre y una plantilla para cada tarea que haces a menudo. El segundo, entendiendo por qué olvida un asistente en una conversación larga y qué hacer para evitarlo.
Al final juntarás todo lo del curso en una forma de trabajar: tus instrucciones guardadas, tu primera plantilla y unas pocas costumbres que te ahorran tiempo y errores.
Instrucciones guardadas
Casi todos los asistentes permiten guardar unas instrucciones que leen antes de cada conversación. En ChatGPT se llaman instrucciones personalizadas y están en los ajustes, en «Personalización»; se aplican a todas las conversaciones y existen también en la versión gratuita. Otros asistentes las llaman preferencias o personalización, y funcionan igual.
Lo que conviene poner ahí es lo que no cambia de una tarea a otra:
- Quién eres y a qué te dedicas, en una línea.
- Para qué lo usas sobre todo.
- Cómo quieres las respuestas: extensión, tono, idioma, formato.
- Qué tiene que hacer siempre, por ejemplo decirte de dónde sale cada dato o preguntarte si le falta información.
- Qué no tiene que hacer, por ejemplo inventar teléfonos o fechas.
Lo que es de una tarea concreta no va aquí: va en la instrucción de esa tarea, como viste en la lección 2. Y como se aplican a todo, que sean cortas: en ChatGPT gratuito caben 1500 caracteres.
Plantillas para lo que repites
Las instrucciones guardadas sirven para todo. Para una tarea que haces a menudo, como el resumen de los lunes de Luis, lo que ahorra tiempo es una plantilla: la instrucción completa, con contexto, tarea y formato, y huecos para lo que cambia cada vez.
La de Luis quedaría así: «Resume este informe para [destinatario], que tiene [tiempo] antes de [reunión]. Necesita saber [qué]. [Número] puntos, sin tecnicismos. Si falta algún dato, dímelo en lugar de suponerlo». Cada lunes rellena los corchetes, pega el informe y listo.
Guárdalas donde las tengas a mano: en tus notas, en un documento o, si tu asistente lo permite, en un proyecto o en un asistente personalizado para esa tarea. Lo importante es no reescribirlas cada vez, porque al reescribir siempre se cae algo.
En la práctica siguiente escribes tus instrucciones guardadas rellenando cinco campos. Lo que salga, lo puedes copiar en tu asistente y guardarlo en tu cuaderno.
Cinco campos cortos y, al lado, las instrucciones que salen de ellos, listas para copiar en tu asistente y para guardar en tu cuaderno.
- Quién eres: Tu trabajo o lo que haces, en una línea. Por ejemplo: «administrativo en una clínica dental».
- Para qué lo usas: Las tareas en las que más te ayuda. Por ejemplo: «correos a pacientes, resúmenes de reuniones y avisos».
- Cómo quieres las respuestas: Extensión, tono y formato. Por ejemplo: «breves, en español de España, sin tecnicismos y con listas cuando ayuden».
- Qué tiene que hacer siempre: Lo que más te importa. Por ejemplo: «decirme de dónde sale cada dato y preguntarme si le falta información».
- Qué no tiene que hacer: Lo que te molesta o te ha fallado. Por ejemplo: «inventar teléfonos, fechas o cifras».
Soy [Quién eres]. Te uso sobre todo para [Para qué lo usas]. Quiero las respuestas [Cómo quieres las respuestas]. Siempre: [Qué tiene que hacer siempre]. Nunca: [Qué no tiene que hacer].
Proyectos y memoria
Muchos asistentes permiten agrupar en un proyecto las conversaciones, los archivos y unas instrucciones propias de un mismo tema: tu trabajo de fin de curso, la reforma de la cocina, los informes de los lunes. Todo lo que hagas dentro del proyecto tiene ese contexto delante, sin tener que pegarlo otra vez.
Algunos tienen además memoria: recuerdan cosas de ti de una conversación a otra, como que trabajas en una clínica o que prefieres respuestas cortas. Es cómodo, pero conviene saber qué recuerda. En los ajustes suele haber una lista de lo que ha guardado, y de ahí se puede borrar lo que no quieras que sepa.
Ni los proyectos ni la memoria son obligatorios. Si tu asistente no los tiene, las instrucciones guardadas y una buena plantilla te dan casi todo lo mismo. Y si los tiene, la regla es la de siempre: dentro solo lo que no te importaría que se guardara.
Si llevas varios temas a la vez, un proyecto por tema evita mezclas: las instrucciones de los informes no se cuelan en la conversación de la reforma. Y si compartes cuenta u ordenador, recuerda que el proyecto lo ve cualquiera que entre.
Por qué olvida en una conversación larga
Un modelo de lenguaje no lee toda tu historia con él. En cada respuesta solo puede tener delante una cantidad limitada de texto, contada en tokens, como viste en la lección 1: tu conversación, los documentos y sus propias respuestas. Eso se llama . Lo que no cabe, no lo ve. Algunos asistentes resumen lo antiguo para que quepa, y en el resumen se pierden detalles.
Hay un segundo motivo, más sutil. Incluso cuando todo cabe, los modelos aprovechan mejor lo que está al principio y al final de un texto largo que lo que está en medio. Lo midió en 2023 un equipo de la Universidad de Stanford, y lo llamó «perdido en el medio».
Por eso a Luis se le perdieron los cinco puntos: estaban al principio de una conversación muy larga. Para evitarlo, abre una conversación nueva cuando cambies de tarea. Y si hay algo que arrastrar, pídele antes un resumen: «Resume en cinco líneas lo que hemos decidido», y pégalo al principio de la nueva.
Tu forma de trabajar
Con lo que llevas de curso, ya tienes una forma de trabajar con un asistente. Cabe en seis costumbres:
- Instrucciones guardadas, con lo que no cambia de una tarea a otra.
- Una plantilla para cada tarea que repites.
- Contexto, tarea y formato en cada encargo nuevo, y un ejemplo si lo tienes.
- Una conversación por tarea, con un resumen si hay que arrastrar algo.
- Corregir sin empezar de cero, una o dos cosas cada vez.
- Comprobar fuera todo lo que vayas a usar como dato, con tu lista de la lección 3.
No hace falta aplicarlas todas desde el primer día. Empieza por las instrucciones guardadas y una plantilla, que son las que más tiempo ahorran, y ve sumando las demás. Y revísalas de vez en cuando: lo que hoy te sirve puede quedarse corto cuando cambies de tarea o de herramienta.
Hazlo: tus instrucciones y tu primera plantilla
- Escribe tus instrucciones guardadas con la práctica de esta lección y ponlas en tu asistente, en sus ajustes.
- Elige la tarea que más repites y escribe su plantilla, con contexto, tarea y formato, y los huecos entre corchetes.
- Úsala dos veces, en dos conversaciones nuevas, con datos distintos. Apunta qué cambió y qué le añadirías.
Guárdalo en tu cuaderno. Tus instrucciones y tu plantilla son la tercera pieza de tu forma de trabajar, después de tu primera instrucción y de tu mapa de herramientas. En la lección 7 las usarás en tu proyecto final.
Si no sabes qué tarea elegir, piensa en lo que haces cada semana: el menú, la lista de la compra, el correo al colegio, el resumen de una reunión. Lo que se repite es lo que más agradece una plantilla.
Si tu asistente no permite guardar instrucciones, pégalas al principio de cada conversación importante. Funciona igual, solo que a mano.
Se guarda solo en este navegador y no sale de él.
Comprueba lo que has aprendido · 3 preguntas
1¿Para qué sirven las instrucciones guardadas?
No es esa. La correcta es «Para que sepa de ti en todas las conversaciones». Se aplican a todas las conversaciones: quién eres, cómo quieres las respuestas y qué tiene que hacer siempre.
2En una conversación muy larga, olvida algo que le dijiste al principio. ¿Por qué?
No es esa. La correcta es «Porque ya no le cabe, o lo aprovecha peor». La ventana de contexto es limitada, y en textos largos los modelos aprovechan peor lo que queda lejos. Por eso conviene empezar de cero al cambiar de tarea.
3Cambias de tarea en mitad de una conversación larga. ¿Qué es lo más práctico?
No es esa. La correcta es «Abrir una nueva, con un resumen de lo que importa». Una conversación nueva empieza limpia. Si hay algo que arrastrar, pídele antes un resumen de cinco líneas y pégalo al principio.
Lo que repites, guárdalo una vez: instrucciones guardadas, plantillas y una conversación nueva para cada tarea.
Fuentes
Los datos y las fechas de la lección se comprobaron en estas fuentes el 12 de octubre de 2026. Las que están en inglés son los textos originales.



