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Qué es y qué no es la inteligencia artificial que ya usas

Escribes «Hoy hace un día» y el móvil te propone «soleado». Con esa sugerencia se entiende de dónde sale la palabra y por qué no siempre acierta.

Para empezar7 oct 20264 min

Abre una conversación en el móvil y escribe «Hoy hace un día». Antes de que termines la frase, el teclado te ofrece tres palabras para seguir, quizá «soleado», «estupendo» o «gris». El teclado no tiene forma de saber qué tiempo hace en tu calle; te propone las palabras con las que la gente suele acabar esa frase.

Esa misma lógica está detrás de buena parte de la inteligencia artificial que ya usas, como el traductor, el filtro del correo basura o los asistentes que escriben párrafos enteros, cada uno a una escala distinta. En todos los casos, un programa aprendió de ejemplos y, con lo aprendido, estima qué es lo más probable. El traductor busca la versión más natural de una frase y el filtro calcula si un mensaje es publicidad.

En la Unión Europea, el Reglamento (UE) 2024/1689, conocido como Reglamento de IA, llama «sistema de IA» al que «infiere de la información de entrada que recibe la manera de generar resultados de salida, como predicciones, contenidos, recomendaciones o decisiones» (art. 3). El verbo «infiere» indica que nadie le ha escrito las reglas una a una, porque las deduce de los datos. Por eso el reglamento deja fuera los programas que solo ejecutan reglas escritas por personas (considerando 12).

De dónde saca la palabra

Durante años, para que un ordenador apartara el correo basura había que escribirle reglas a mano: si el asunto dice esto, a la papelera. A principios de los 2000 se popularizó otro enfoque, que el programador Paul Graham explicó en un texto de 2002: darle al filtro miles de correos ya separados por personas y dejar que calcule, palabra a palabra, qué delata a la publicidad. Nadie le explica qué es un correo basura; lo deduce de los ejemplos, y a eso se le llama aprendizaje automático.

Los asistentes que conversan funcionan con un modelo de lenguaje, un sistema que genera texto a partir de una pregunta. Aprendió de una cantidad enorme de texto escrito por personas y responde trozo a trozo, eligiendo cada vez una continuación probable. Viene a ser el teclado del móvil, aunque ha aprendido de muchísimo más texto y escribe párrafos enteros.

«Hoy hace un día…»

  • soleado · 38 %
  • estupendo · 21 %
  • gris · 12 %
  • de perros · 6 %
Ejemplo con cifras inventadas: el modelo reparte la probabilidad entre las continuaciones posibles y escoge una.

El modelo no siempre se queda con la primera opción de la lista. Si lo hiciera, sus textos saldrían repetitivos y planos. De ahí que, si le haces la misma pregunta dos veces, pueda contestarte distinto. En Andruna, lo que escribe un modelo de lenguaje cuenta como una propuesta, y decidir qué se hace con ella es un paso aparte.

Tres confusiones frecuentes

Como escribe con soltura, es fácil tratarlo como a una persona. Usa la primera persona y buenos modales porque aprendió de textos escritos por gente, y eso no indica que tenga intenciones ni que distinga siempre lo que sabe de lo que se inventa.

También se confunde con una base de datos. Un asistente no consulta una tabla de hechos comprobados; escribe una continuación probable. Si una fecha o una cifra aparecía poco en los textos de los que aprendió, puede darte otra que suene igual de bien. A esa respuesta equivocada que parece cierta se le llama alucinación, y es la razón principal para comprobar lo que dice.

El parecido con un buscador depende del asistente. Algunos buscan en internet y citan las páginas de las que sacan la información; en ese caso lo que vale es la página, y hay que abrirla. Los que no buscan responden con lo que aprendieron hasta una fecha concreta y pueden no saber nada de lo que pasó después.

Para qué sirve, entonces

Funciona bien en lo que admite varias respuestas buenas: un borrador, el resumen de un texto que tú le pasas, otra forma de decir algo o una explicación más sencilla. Con lo que tiene una sola respuesta correcta, como una cifra, una fecha, una cita o el artículo de una ley, hay que ir con más cuidado, porque es justo el tipo de dato que puede salir cambiado.

Si lo que está en juego afecta a otra persona, por ejemplo un contrato o un crédito, la herramienta puede ayudarte a ordenar la información, pero la decisión y la firma corresponden a alguien con nombre y apellidos.

Ejercicio de cinco minutos

Prueba esto con el asistente que tengas a mano. No hace falta ningún dato tuyo ni de tu trabajo:

  1. Pídele que explique en dos frases para qué sirve un paraguas y guarda la respuesta.
  2. Abre una conversación nueva y pídeselo otra vez. Lo normal es que diga lo mismo con otras palabras, porque escribe la respuesta cada vez.
  3. Hazle una pregunta con una respuesta exacta que conozcas bien, como el horario de la biblioteca de tu barrio, y compara lo que te dice.
  4. Pregúntale de dónde lo ha sacado y abre la fuente, si te la da.

Para seguir

El siguiente artículo de la serie repasa los riesgos reales de la IA que ya usas y el hábito que reduce cada uno: «Miedo a la IA: qué riesgos son reales y qué hacer con cada uno».

Primer plano de un móvil sobre un mantel de lino: alguien ha escrito «Hoy hace un día» y el teclado sugiere «soleado», resaltado en naranja, «estupendo» y «gris».

Fuentes y comprobación

Datos de la fuente comprobados el 7 de octubre de 2026. Las cifras de empresas son las que ellas declaran.

El equipo7 oct 2026 · 4 min de lectura · comprobado el 7 de octubre de 2026

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