Tu primera conversación útil con un asistente de IA
Un cliente pregunta por qué su pedido llega una semana tarde y hay que contestarle. Con ese correo se ve cómo pedirle un borrador a un asistente y qué revisar antes de enviarlo.
Un cliente de una tienda de muebles escribe para preguntar por qué su pedido llega una semana tarde, y alguien tiene que contestarle. Ese correo es el ejemplo de todo el artículo. Un asistente de IA puede escribir el borrador si le cuentas lo que tú sabes del caso y él no. Después lees con calma lo que devuelve y, si algo no encaja, le pides el cambio en la misma conversación. Ninguno de esos pasos necesita fórmulas especiales ni plantillas largas.
Pedir bien: contexto, tarea y formato
Lo que le escribes al asistente se llama instrucción; en inglés, prompt. Detrás del asistente hay un modelo de lenguaje, un sistema que genera texto a partir de lo que le das, y todo lo que no le cuentes lo rellenará con lo más habitual. Compara dos instrucciones para el mismo correo.
La primera es vaga: «Escribe un correo para un cliente cuyo pedido se ha retrasado».
La segunda está completa: «Trabajo en una tienda de muebles. Un cliente pregunta por qué su pedido llega una semana tarde. Escribe un correo que pida disculpas, explique que el retraso viene del transportista y le ofrezca dos opciones: esperar o cancelar sin coste. Tono cordial, tuteando al cliente, en menos de 120 palabras».
Con la primera, el asistente tiene que suponer qué ha pasado y qué le ofreces al cliente, y lo que suponga puede no coincidir con lo que tú harías. La segunda le da el contexto, la tarea y el formato, y cada parte cubre algo que antes quedaba al azar:
| Parte | Qué le dice al asistente | En el ejemplo |
|---|---|---|
| Contexto | Quién eres y qué ha pasado | Tienda de muebles, una semana de retraso |
| Tarea | Qué tiene que hacer y qué debe incluir | Disculpa, causa y dos opciones |
| Formato | Cómo quieres la respuesta | Cordial, de tú y en menos de 120 palabras |
Si guardas un correo anterior con el tono que buscas, pégalo también, sin datos de nadie, y dile que lo tome como modelo. Palabras como «cercano» o «serio» dejan mucho a su elección, mientras que un ejemplo le enseña a qué te refieres.
Revisar lo que devuelve
La respuesta llegará bien escrita casi siempre, y eso no basta para darla por buena, porque el asistente escribe con la misma soltura cuando acierta que cuando se equivoca. Antes de usarla, pásale estas cuatro preguntas:
- ¿Responde a lo que pedí? Comprueba que están la disculpa, la causa y las dos opciones.
- ¿Ha añadido algo que no le di? Puede haber puesto una fecha de entrega o un descuento porque es lo que suele aparecer en correos parecidos. De las cuatro, esta es la que más importa.
- ¿El tono es el de tu empresa? Si suena demasiado formal o demasiado comercial, lo corriges en la siguiente petición.
- ¿Lo firmarías? Quien lo reciba verá tu nombre debajo.
Para la segunda pregunta ayuda tener una regla fija. Cualquier dato concreto, sea una fecha, un precio, un plazo o un nombre, tiene que salir de ti. Si lo ha puesto el asistente por su cuenta, lo quitas o lo cambias por el dato real antes de enviar nada.
Volver a pedir con lo que has visto
Lo que devuelve la primera vez te sirve de borrador, y puedes trabajar sobre él sin empezar de cero. El asistente tiene en cuenta lo que ya habéis hablado en esa conversación, así que basta con decirle qué quieres cambiar. Las correcciones que dicen exactamente qué tocar son las que mejor funcionan, como estas:
- «Quita la frase sobre el descuento: no ofrecemos ninguno».
- «Hazlo más corto, en tres párrafos de dos frases».
- «Dame tres versiones distintas de la primera frase».
- «Explica mejor la opción de cancelar: el reembolso tarda cinco días».
Puede pasar que, después de tres o cuatro correcciones, el correo siga sin salir. Lo habitual entonces es que falte contexto. Deja de parchear y vuelve a empezar con una instrucción que lo incluya.
Cuando pases a otro asunto, abre una conversación nueva. Así lo que hablasteis del pedido no se mezcla con lo que pides ahora.
Ejercicio de cinco minutos
Elige un correo de trabajo que tengas que escribir esta semana y prepáralo con el asistente que uses:
- Cambia los nombres, las cifras y cualquier otro dato real por otros inventados. Para practicar no te hacen falta los de verdad.
- Escribe la instrucción con su contexto, su tarea y su formato.
- Repasa la respuesta con las cuatro preguntas y marca lo que el asistente haya añadido por su cuenta.
- Pídele una sola corrección concreta y compara las dos versiones.
Si al final el correo te sirve, los datos reales los vuelves a poner tú, fuera del asistente.
Para seguir
El siguiente artículo de la serie, en preparación, trata de cómo comprobar las cifras y las citas que te da un asistente. Si antes quieres repasar los hábitos de la pieza anterior, «Miedo a la IA: qué riesgos son reales y qué hacer con cada uno» los reúne en una tabla.

Fuentes y comprobación
Pieza de opinión del autor: no cita fuentes externas. Comprobada el 10 oct 2026.
La huella es el resumen SHA-256 del título y el texto de esta pieza. Si alguien cambia una sola coma, deja de coincidir. Puedes comprobarla aquí o con cualquier herramienta de SHA-256.
542f2bed86e4917342a0c6e534ada492229e5971bd7dc01b5dde2b6f786e80daTrabaja en sistemas donde una decisión tiene consecuencias y alguien puede pedir explicaciones después: cumplimiento, operación y diagnóstico. Escribe aquí lo que va resolviendo, cuando lo ha resuelto.


